Rehén

Ya sé, ya sé que es una locura, doctor, pero por favor quíteme cuanto antes este corazón. Ahora, cuando lo escucho dentro de mí, siento miedo, mucho miedo, porque lo primero que se me viene a las mientes es el golpe seco de esa pelandusca en el interior del pozo y sus gritos antes de que usted le abriera el pecho y le sacara aquella pelota sangrienta y, no lo puedo evitar, vuelvo a escuchar mi voz media ahora antes cuando dije: dejaos de tonterías, agarradla bien y mirad si su corazón me vale.
Por eso, desde que ya pasó lo de la anestesia y usted vino a felicitarme porque el trasplante ha sido un éxito, no lo puedo evitar, doctor, me entró el miedo de que a ella, a la pelandusca esa, quiero decir, que sabe que ahora me tiene bien agarrado por los huevos, se le ocurriera detener su corazón, para que yo sepa que quien manda ahora es ella, y que de un momento a otro se va a detener, porque ahora, doctor, soy yo quien está en sus manos.

Autor

Nombre: Manuel Moya

1

44

Deja un comentario

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies