Reminiscencia II

Me gusta cuando, a veces, vuelvo a ser niño, y me despeino por las carcajadas, o busco abrigos en el invierno. Me gusta cuando pierdo la vista, y me petrifico de emoción. Me gusta encontrarme a mí mismo. Aunque también entiendo el deseo, filosófica utopía, de dar vuelta la mirada y fundirme en un abrazo con quien supe ser de chico. Contarle al oído de los días reciclados, inventarle una linda fantasía; que los monstruos y los héroes son reales, y no solo el refugio de un espejo ennegrecido. Convidarle un mate, a cambio de un trago de café con leche y, si es posible, un poco de pan húmedo que recuerde la rutina.
Como dos extraños que sienten conocerse, le diría, que el dolor es pasajero, y la vida fantasía.

Autor

Nombre: Hernán Ansede

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