Respirarte

Delicadamente te desdoblaste, y me desdoblé en tu boca hasta dilatarme en el sagrado líquido de la alianza, anhelando esa renuncia que precede al abandono.
Labios alterados por una respiración que se hacía a cada momento más intensa, me aprisionaron hasta sentirte desaparecer convirtiéndote en los míos, arrancándome el aire en cada bocanada. Arrancándome la carne. Arrancándome la vibración de la eternidad.
Momento soñado el que hace recordar que tienes una piel que palpita, que delira en sí misma, en su propio rocío; piel unida a la mía en la misma pulsación acompasada por la inmortalidad que acaba de iniciar.

Autor

Nombre: Pedro Juan Jaramillo

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