Retrato

La tenue luz de la vela iluminaba el roído cuarto. El pintor, demacrado por el exhaustivo trabajo, caía en la demencia al observar que sus obras carecían de vida.
Sus ojos se tiñeron en rojo a causa de unas venas rotas y su mandíbula crujió cuando lanzó ese atronador grito que retumbó en la habitación. Sus temblorosas manos destrozaban lo que habían creado. Cada cuadro era desgarrado, quebrado y desvestido de sus colores. A la mitad de su ataque de furia, sin embargo, encontró esperanza. Un retrato. En él se podía ver la cara de un hombre abatido. Los ojos, ocultos tras las lágrimas, se veían lastimados y casi apagados pero aún se podía atisbar algo con vida, como si en ellos se ocultara el último rastro de sus ganas de seguir viviendo.
El pintor observaba pasmado el cuadro y caía en el magnetismo que su obra emitía. Alargó su mano y quiso acariciar la pintura, mas su destino aún guardaba su última broma. El cuadro no estaba bien sujeto a la pared y se estrelló contra el suelo, quebrándose en cientos de piezas. « Es sólo un espejo» murmuró el pintor mientras pensaba que había destruido su mejor trabajo.

Autor

Nombre: Daniel Paz Velez

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