RIO ELECTORERO

Aquel río que cada año se desbordaba inundándolo todo, ofrecia una excelente oportunidad a los políticos de turno pues en sus orillas habitaban cientos de personas con sus necesidades insatisfechas. Y para esas personas los políticos organizaban eventos donde ofrecían la plena satisfacción de dichas necesidades : agua potable, luz eléctrica, salud, educación, vivienda, etc.Todo esto a cambio de sus angustiados votos. Uno de los eventos más apreciado por los políticos era " el aguinaldo del niño pobre " organizado por las damas ricas de la ciudad y las que aspiraban a serlo, el cual consistía en empacar paqueticos con dulces, carritos, muñequitos y jaboncitos destinados a limpiar su miseria.
La asistencia a este evento siempre desbordaba los cálculos hechos y no alcanzaban los paqueticos y, por tanto, dichos encuentros terminaban en descontento y riñas que las damas organizadoras atribuían a los comunistas ateos y rogaban a los asistentes le pidieran a Dios perdón por sus pecados.
Ni esas poderosas damas ni sus poderosos padres y maridos eliminaban la necesidad de pedir y repartir limosnas convirtiendo al pueblo en un pueblo de rezanderos mendicantes que le pedían a Dios les solucionara sus necesidades. Y como esta situación no cambiaba los políticos seguían buscando y obteniendo sus votos de los miserables del río electorero. Pero la rabia silenciosa del pueblo se fue acumulando manifestándose en fuerzas incontenibles que respondieron con violencia a la siguiente inundación.

Autor

Nombre: Ana Gloria Henao de Orozco

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