Salir por la tangente

Jamás podría huir de la pesada carga que suponía parecer la esposa perfecta, y tampoco le era posible sucumbir ante el yugo tan pasional como tormentoso que le inspiraba su compañero de trabajo.
Mientras su mente urdía la forma de escapar de una vida tan anodina, le recitó, postrada, una versión edulcorada de sus pesares. Y en el momento en el que le venía a la mente la huida al vacío como un abismo, se encontró con la mirada turbada de deseo de aquel hombre vestido de negro que se acercaba a sus labios con un fervor nada espiritual.

Autor

Nombre: Anabel Martínez Guinovart

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