San Blas

“No quiero volver a verte nunca más”, murmura la noche gélida. Aprovecha que los papás duermen para sacar a Mateo de la cuna. Agarrándolo de las axilas, lo lleva con esfuerzo hasta el portal. Por el pasillo se despierta, pero en lugar de arrancar a llorar, juguetón, posa su diminuta mano en la mejilla de su trasportista, al notar el calor, dibuja una diminuta "o" de sorpresa con sus labios, como si acabase de descubrir el fuego.
“Nadie te pidió, ellos también leyeron su carta de los Reyes Magos en voz alta. No te nombraron, lo siento”, susurra mientras lo deposita en el felpudo, a la intemperie. San Blas está a la vuelta de la esquina, las cigüeñas se harán cargo de su equivocación. Y vuelve corriendo de puntillas a la habitación con los pies helados, y se arrebuja en el nórdico, y se duerme creyendo que la larga pesadilla ha terminado.

Autor

Nombre: Javier Haya

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2 comentarios
  1. ¡ Enhorabuena Javier!. Me gusta mucho. Cuenta mucho más de lo que dice y creo q eso es la esencia de un relato breve. Sin palabras barrocas q, a mí parecer quien las usa o más bien quién abusa de ellas busca una estética q en el siglo XXI resulta antigua . Tu texto es sencillo, estético en si mismo y me gusta mucho

  2. Muchas gracias África, me alegro que te guste!!!

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