Silencio

Solo la oscuridad era capaz de acompañarme en ese viaje, pero por más que quisiera no debía arrastrar a nadie conmigo.

Así es como siempre me había imaginado el espacio, un gran y hermoso vacío en el cual no se puede oír nada ni a nadie, y afortunadamente nadie me oía a mi. Ese silencio súbito al que sucumben los oídos en cualquier momento y nos aísla del todo es lo más cerca que las personas normales estaremos nunca del cosmos. Y al final, los que lo hemos vivido, querríamos no haberlo hecho.

La antesala de este micro viaje al universo son unas palpitaciones tan fuertes que parece que el pecho vaya a estallar. Los astronautas las viven, y yo, a pesar de no haber nacido con la inteligencia o la condición física de ellos, también he podido vivirlas.

Años y años de preparación para poder escuchar ese silencio, para poder vivirlo conscientemente. En su caso, estudios y entrenamiento físico y psicológico que les llevan a la excelencia y al increíble reto de adentrarse en las profundidades de lo recóndito. En mi caso, una única palabra en una sala blanca. Cáncer.

Autor

Nombre: Aníbal Quesada

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