Soledad trimestral

Todo estaba extendido, pero era necesario que sus ojos no se cerraran. Todo tipo de caligrafía se expandía en la mesa. La tinta azul se mezclaba con las palabras que intentaban comunicar algo. El trabajo había sido exhausto. Muchas horas condensadas en varios folios. Sus cerebros habían trabajado dándolo todo. Se había completado un ciclo. Todos sabían que era una colección, que luego se extraviaba en alguna polvorienta estantería, en la que nunca se tocaba. Tiempos lejanos después, todos ellos se moverían para realizar un viaje, el segundo viaje. Inmóviles, todo se agrupaba en orden. El árbol que se cortó nunca hubiera imaginado que su retoño acabara olvidado, pálido y lleno de polvo. Ahora era el momento de recoger el trabajo del día. Papeles y más papeles. El objetivo no estaba cumplido, no podía recoger. Las ordenanzas no permitían libertad individual. Cada objeto estaba perdido por algún sitio de la mesa. ¿Para qué servían? Cerca de doscientos. Todos escritos. Sueños, ilusiones, esperanzas, todo estaba ahí. Había acabado la primera fase de un viaje. Era necesario terminar de corregir los exámenes. No podía creerlo. La segunda fase la comenzaría mañana.

Autor

Nombre: Enrique Beleret

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12 comentarios
  1. Perfecto Enrique. Ahí va mi voto. “Berta Sorrento”

  2. Me encanta! Suerte compi!

  3. Enrique votado!!
    Mucha mierda!!!

  4. Muy bien, Enrique. Votado!

  5. Me ha encantado… Great!!, Good luck!!

  6. Algun día se revelarán todos los árboles. Me gudts

  7. Genial! Suerte! Y un abrazo muy fuerte

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