Solo un café

Siempre que pensaba en café de bar, su cabeza evocaba gotas de lluvia, nubes grises, jerséis de cuello vuelto, moquillo y orejas rojas. Cualquier atisbo de alegría perdía color, distorsionado por un otoño monocromático. Aparecía una sombra de tristeza mientras saboreaba con la imaginación cafés del pasado. Recordaba enfermedades incurables, relaciones llegadas a su fin, despedidas, y la proximidad de difíciles etapas por comenzar. Pensaba en café y al mismo tiempo en cigarrillo, a pesar de llevar años sin fumar. En días de resaca y lamentaciones en un ambiente denso, con el café humeando las respuestas a preguntas que la noche dejó sin contestar. Pensaba en camisas limpias, y su torpeza derramando sobre ellas el calor, color y aroma de un café rápido, poco antes de una cita, o de la entrevista para el empleo de su vida. Acudían reminiscencias a la intemperie acompañadas de café caliente, con la esperanza de lograr la claudicación del frío dentro de su pensamiento y pesimismo.
Y hoy, dudando si fue cosa suya o no, recuerda que durante meses decidió eliminar el café de la ecuación, sin ser supersticioso, por si acaso todo era culpa suya. Aun así, termina rindiéndose ante la realidad y vuelve a pedirlo. Con agua de lluvia resbalando por su abrigo, nubes grises amenazando la calma del día a través de una ventana, jersey de cuello vuelto, moquillo y orejas rojas. Y deseando con toda su alma estar ahí solo por el café, y no por una historia que contar.

Autor

Nombre: Dani G. García

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