Solo un cuento

Ésta era la historia de una princesa de un reino cuyos habitantes vivían atemorizados por la presencia de un dragón que escupía fuego por la boca a cada paso.
- Qué guay, papi. ¡Me chiflan los dragones! –interrumpió Laia poniéndose de pie sobre la cama.
- Vale, pero siéntate si quieres que siga leyendo.
Se puso de rodillas, como una concesión a medias, cogió un cojín a modo de escudo y la mirada se le iba encendiendo con cada batalla que su padre le leía.
- Entonces, cuando todo parecía perdido, el príncipe salvó a la princesa de las fauces del dragón...
- Papi sabes, si yo hubiese sido la princesa, habría luchado como hacemos en clase de judo –. Y dibujó en el aire una llave de defensa con las manos.
- ¡Seguro! Tú es que eres muy valiente. Pero es solo un cuento –.Y siguió leyendo –. Emocionado con la hazaña del príncipe, el rey entregó la mano de su hija al valeroso príncipe que...
- Papi, ¿por qué se casan?
- Laia, ¡es sólo un cuento! –.Y continuó.
Tras el colorín colorado final, el padre recostó a Laia en la cama para darle un beso como hacía cada noche. Pero esa noche la pequeña estaba con los ojos muy abiertos.
- Papi, creo que mejor haré yo uno.
- ¿Un qué, cariño?
- ¡Un cuento! Uno sobre una princesa que caza dragones y es tan buena que se hace famosa y le llaman de todos los reinos del mundo para que les ayude. Será divertido, verás.
Y cerró los ojos agotada de pensar las aventuras que su personaje iba a correr.
Y el padre salió desconcertado. Si solo era un cuento.

Autor

Nombre: Amaia

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