Sorpresa gastronómica

Prefiero los buitres. Ellos al menos no pueden evitarlo. No tienen malicia, solo instinto. No puedes culpar a un animal por seguir su instinto, es todo lo que tiene para sobrevivir. Pero estos cabrones… Estos solo quieren «una experiencia culinaria diferente». Y me lo sueltan así, entre risas, mientras me riegan con vino blanco y preparan la guarnición con la que van a meterme en ese horno industrial de proporciones descomunales. Me acuerdo de esa adivina del parque. Nunca le creí cuando me dijo que un día me alegraría de tener hepatitis. Mira tú por dónde.

Autor

Nombre: MJ Olivas

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