Sortilegio

En la mente de Finbar, las palabras de Sutec transmutaron en una larva viscosa y reptante que devoró sus sesos hasta que, ya rebosante, eclosionó, liberando al significado zumbante, real y monstruoso de las mismas.

-Qué me has hecho- exclamó, muriendo.

-Nada. Yo solo dije.

Autor

Nombre: Cristian Matabosch

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