Sueño frustrado

Eran las ocho de la mañana. El vaho en las ventanas daba los buenos días a aquella fría y húmeda mañana de invierno, la cual se tornaría calurosa apenas llegara el mediodía, algo muy típico en aquella zona de Valencia. Ana se arrodilló sobre la cama y comenzó lentamente a dibujar en la ventana con la yema del dedo mientras miraba a través de ella distraída. Cuando volvió al mundo real se dio cuenta de que lo único que había dibujado eran notas y otros símbolos musicales. Claves de sol, corcheas o semicorcheas fluían en un lienzo hecho de vidrio. Aún no podía olvidar su sueño frustrado. Quería ser pianista más que nada en el mundo, pero los prejuicios paternos se impusieron a sus propios deseos. Para ellos la música no podía ser más que ocio, muy placentero, pero ocio. No lo consideraban una auténtica profesión. Después de varias discusiones airadas y alguna que otra amenaza con irse de casa, aceptó entrar en la universidad para estudiar derecho, como habían hecho su padre y el resto de sus hermanos. Volvió a mirar por la ventana, esta vez pensativa. Creía que había olvidado aquella época, pero los dedos habían traicionado a su memoria.

Autor

Nombre: Eva Tejado Meco

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