SUMISA CONDENA

Miénteme. Aunque tu mirada te delate, tú miénteme y dime que me amas. Dime que me necesitas, que te importo. Ansío que de tus labios broten esas mágicas palabras, ese elixir que mi alma codicia para seguir viviendo, ilusionada.

No me importa que otros brazos te cobijen, que otra boca te saboree, que otras manos recorran, suaves, las eternas curvas de tu cuerpo. Me basta un segundo a tu lado para sentirme ángel en el paraíso prometido.

Mi piel rezuma todo el amor que un solo corazón es capaz de albergar. Amor eterno, amor no correspondido, amor sereno. Eres tú mi único universo, mi mundo, mi cielo y mi infierno.

Pídeme. Aunque no lo desees, pídeme. La claridad de la luna, el fuego del sol, el brillo de las estrellas, el rugir del océano. Y yo, esclavo, volaré a los cielos y apresaré a los astros y dominaré las aguas con las palmas de mis manos.

Porque mi vida es tuya, mi alma te pertenece y mi cuerpo. Yo por ti ya nada poseo.

Autor

Nombre: José Luis Cagiao Lagares

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