Tapas de madera

A pesar de mi advertencia del peligro que suponía subir a la silla para después encaramarse a la estantería, el niño no cesó de intentarlo hasta que aquel lujoso ejemplar de “El Quijote” con tapas de madera, cayó golpeándole en el cráneo con tal violencia que permaneció inconsciente durante unos minutos. Cuando despertó no paraba de decir lo que me parecieron tonterías: susurraba algo sobre unos molinos, un caballo y no sé qué de un escudero. Después caí en la cuenta. El niño no es torpe, pero le cuesta estudiar. Me causa un poco de reparo, pero creo que terminará por agradecérselo. Encargué tapas de madera para todos sus libros de texto.

Autor

Nombre: JOSÉ LUIS CHAPARRO GONZÁLEZ

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