Tejiendo telarañas

Se presentó frente a ella con gesto enfadado. Una vez más se había jugado el corazón y lo había perdido como siempre, y en su carcasa vacía no quedaban más que telarañas y muescas de un pasado que nunca fue mejor. Después de gritarle lo que pensaba se dio media vuelta y salió. La mujer del espejo se quedó con la mirada baja, incapaz de explicarle que en su celda de cristal ni siquiera las arañas tejen telas de las que poder colgarse por idiota.

Autor

Nombre: Esperanza Amor García

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1 comentario
  1. Un interesante micro en el que nos muestras una fantástica dualidad. Suerte y un saludo.

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