Todo tiene una relación

Todo tiene una relación sin que sepamos por qué. Helena recordaba ahora aquel invierno cuando era niña. Era la primera vez que veía nevar. Se asomó a la ventana y aquel manto blanco y helado le encantaba al mismo tiempo que la aterraba. Estuvo mirando la nieve durante horas, hasta que vio dos muñecos de nieve, impasibles, que no se movían de aquella estampa en movimiento. No comprendió por qué aquellos dos muñecos de nieve se quedaban mirándola como si tuvieran vida, como si le reprocharan algo, y siempre lo recordó con un cierto sentimiento enigmático. Ahora que compartía piso, sentía lo mismo. Sus compañeros de piso nunca hablaban con ella. Se metían en su habitación prácticamente todo el día, y solo le dedicaban monosílabos, en otras ocasiones el silencio se adhería a su piel sin dejarla respirar: los muñecos de nieve volvieron a su mente de forma repentina. Esa sensación no cambió hasta que se fue de esa casa hecha de la fragancia del invierno y sus dedos helados. Todo lo que vivimos y sentimos tiene una relación, qué duda cabe.

Autor

Nombre: Celia Ortiz Lombraña

3

256

Deja un comentario

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies