Tu “ex” en el metro

Prefiero no acercarme, no decir nada. Desearía que las cosas siguieran transcurriendo exactamente igual que durante estos últimos siete años. Y es que, realmente, temo lo que pueda pensar de mí. Temo destruir el mundo, mi mundo, en apenas unas palabras. Temo que descubra que no logré realizar ninguno de aquellos sueños de los que no paraba de hablar y temo, por encima de todo, que descubra que ni siquiera lo intenté. Aún peor que la evidencia y el semblante complaciente de la compasión sería que llegara a intuir, aunque solo fuera por un instante, que tras este recio aspecto gris (la blanca piel impermeable, la negra y poblada barba, la extrema delgadez, el abrigo antiguo y las primeras canas), llegue a ser feliz, sin ella. No puedo perder eso, de verdad que no puedo. Supondría dejar de ser el hombre que más la ha amado, aquel que nunca la olvidará, aquel que todavía espera una llamada suya en mitad de la noche. Todas aquellas cartas anónimas, la infinitud de promesas vacías, los gritos, los golpes, todo había sido en vano, todo habría sido una farsa. Me convertiría en la imagen de un completo desconocido, ya no tendría motivo alguno para guardar mi recuerdo, me dejaría ir, sin más. Prefiero no acercarme, no decir nada. Desearía que las cosas siguieran transcurriendo exactamente igual que durante estos últimos siete años.

Autor

Nombre: Camilo Bateleur

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