Un ejército informal

Éramos un pueblo pacífico, compuesto de labriegos y pastores. No había guerreros entre nosotros, y estábamos aterrados ante a la perspectiva de una invasión inminente.
En mi desesperación tuve que echar mano a lo que había, y enfrenté a mis enemigos con un batallón de chismosas. Las charlatanas les hablaban hasta matarlos, era notable ver a los infelices caer como moscas. Y a los sobrevivientes, sordos en su mayoría, les opuse la división suegras resentidas: sus miradas de odio y desprecio encogían los genitales de los soldados hasta convertirlos en fruta seca. Vacíos de testosterona, se replegaban gimiendo como perros apaleados.
En pocos años pasamos a ser la potencia militar de la comarca.

Autor

Nombre: Román Ignacio Ksybala

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