Un incidente ferroviario

Al bajar del tren Alejandra estaba lívida. La expresión de sus ojos era de auténtico terror. Nadie la esperaba en la estación. Llovía a cántaros. Había olvidado el paraguas. Entonces, se puso el cuello de la gabardina hacia arriba para guarecerse y se dirigió a la parada de taxis más cercana. Al llegar, no había ninguno. Así que decidió esperar.
Como si de una película se tratase, una sucesión de imágenes asaltaron su mente. Estaba adormilada, cuando oyó un ruido en el compartimento contiguo. Con cierto recelo, se levantó e intentó escuchar a través de la puerta. No se oía nada. "Lo debí de soñar", pensó. Volvió a acostarse. De pronto, sintió un frío intenso y un rostro que la miraba fijamente. Conocía bien aquella cara, era la de su madre. No se había conformado con amargarle la existencia en vida sino que lo seguía haciendo desde el más allá. Pero allí había alguien más: su exnovio Cooper. Éste había jurado no descansar hasta robarle el corazón. Aquella noche lo consiguió.

Autor

Nombre: Cristina García García

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