Un mal día en la oficina

Todo comenzó la víspera de Nochebuena, en la oscuridad de su alcoba. Allí pareció surgir una figura, como de la nada. Una sombra negra, que le arrebató de aquel plácido duermevela. Se quiso incorporar, y la sombra fue agrandándose, acercándose más y más en silencio, hasta que pudo oír una voz. Le pareció una especie de eco que se alejaba extramuros.
—Honor y gloria para la nación de tus nietos.
La figura señaló enfrente de él. Y donde esperaba encontrar la bandera de su país, encontró otra que no reconoció. Con el perfil del mapa de Norteamérica en su centro, con un águila capturando una serpiente en el interior de aquel mapa, con una hoja de arce a su izquierda, y las barras y estrellas a su derecha.
—¡Mexuscan! ─le dijo la voz en forma de eco.
—¡Noooo! ─exclamó angustioso hasta despertar, entre palpitaciones y sudores fríos.
Todos acudieron alertados. Le consolaron con calmantes. Lograron convencerle, con palabras tranquilizadoras, de que todo había sido un sueño. Un absurdo e inocente sueño, que no le volvería a molestar nunca más.
Pero al despertar, volvieron los escalofríos. ¿Realmente aquello había sido sólo un sueño?, ¿o había algo más? Preguntas que desechó de su cabeza. El día iba a ser muy largo. Ya le esperaban las llamadas telefónicas de aquellos dichosos niños, que le preguntarían por dónde andaba Papá Noel.
—Siete añitos, ¿eh? ¿Todavía crees en Papá Noel?
—Si, Señor Presidente.
—Cuando lance la bomba a algún país de mierda, veremos si sigues creyendo.

Autor

Nombre: Francisco Jaén

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