Un minuto, una hora, una vida…

A través del retrovisor vió su imagen desaparecer entre los coches, los colores se fueron difuminando hasta convertirse de nuevo en gris, el más que conocido nudo volvió a oprimir su garganta y mientras las lágrimas luchaban por brotar de esos ojos color miel antes siempre sonrientes ahora tristes y apagados.
Sólo iba a ser un mes pero a ella le parecía una eternidad. En su cabeza resonaba la última frase que le había susurrado al oído después de ese último beso "un minuto, una hora, una vida... pero contigo"

Autor

Nombre: Isabel Bernad Bellon

0

25

Deja un comentario

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies