Una mini huida

Cojo el autobús por inercia, buscando una salida, un lugar que me acoja, un café que me inspire, en un lugar que me atrape.
No me comprendo demasiado últimamente. El automático aparece con demasiada frecuencia. Hoy quería un rato de soledad en casa, de lectura, de escritura, de ordenar, de aprender en alguna clase...pero he cogido el autobús.
No sentir refugio en casa, no poder estar conmigo misma en casa me obliga a buscar rincones en que me sienta acogida. Y mientras miro por la ventana la ciudad, sus preciosos balcones y sus múltiples fachadas fantaseo con vivir en cualquiera de esas casas, siendo otra persona, con otra vida...
Llego a la cafetería. Este lugar me hace sentir en casa. Será por su olivera, por sus hilos rojos, luces en forma de bombilla y cuerdas, gruesas, como las que en ocasiones siento que me atan a muchas cosas. Estamos bien, estamos mal, volvemos a estar bien, mejor que bien. Lo estropeamos. Es nuestro "equilibrio imposible" particular.
Durará un par de días, tres lo más. E iniciaremos el ciclo de nuevo. Me siento un poco perdida.
Quizá sea el otoño.
Quizá sea el frío que viene para quedarse.
Quizá sea el pasear constante por los mundos que se aglutinan en mi cabeza y poco en mi mundo real.
Quizás sea Él, o Él.....o yo. Un duelo anticipado, lo sé, lo intuyo. Supongo que así debe ser.
Escribo entre la magia de este lugar, solamente perturbado por el constante murmurar de gente ajena que sí tiene ganas de hablar. En silencio, yo y mi libreta.

Autor

Nombre: SONIA GIL

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