Van a desaparecer

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí. La miró y ella le suplicó, le dijo que todavía le dolía. El dinosaurio se acomodó la gorra y limpió la medalla en el pecho. Después, levantó el palo (todavía sucio) y dio un paso hacia la mujer.

Autor

Nombre: Cristian Andrés

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