Vida

Siempre la había tenido. Son de esas cosas que suelen darse por sentadas. Naces con ella. Además, todo el mundo tiene una, así que no había motivo para darle mayor importancia. Son de esas cosas en las que no te paras a pensar, porque no hay tiempo para ello. Pasamos el día tan ocupados que no podemos desperdiciar ni un segundo con elucubraciones vanas o temas metafísicos. Sólo importa ir de aquí para allá y cumplir con las expectativas ajenas.
No obstante, todo cambió en poco tiempo, de forma repentina. Un malestar que anuncia que algo no va bien y, de pronto, todo cobra sentido. Ahora parecía más valiosa que nunca. Parecía única. Un regalo. Ahora daba la impresión de que la había malgastado. No había sabido cuidarla, no le había hecho justicia. Porque la vida es un don maravilloso que transcurre sin que apenas nos demos cuenta. Pasan las horas y los días, pasan las semanas y los años. Y ya está. No merece nuestra atención. ¿No la merece? ¿Seguro? ¡Qué estúpida había sido! No había sabido valorar lo importante. Se había perdido en laberintos de banalidades y vicios que ahora venían a cobrar su peaje. Y mientras la vida se le escapaba con cada aliento, en un último atisbo de lucidez, sospechó que ya era tarde para remendar los errores y dar marcha atrás. Al menos quería que otros no cometieran las mismas equivocaciones. Con el vaho de su último aliento escribió en el espejo "VIVE".

Autor

Nombre: Montse Gómez

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