Ya no se baila agarrado

P. Harvey espera paciente ese momento del día en que Ferguson deja el bolígrafo sobre la mesa y sale de la habitación. Entonces cuenta despacio, uno, dos.. seis... diez, antes de abandonar su puesto. Ah, qué gusto poder bajar la guardia y dejar por un rato el papel de detective altanero.
Con suerte, Ferguson estará fuera un par de horas largas si hoy toca ir al cine, y solo una si sale a estirar un rato las piernas como de costumbre. Tiempo suficiente, piensa. Pero tampoco puede descuidarse.
Mira a su alrededor y reconoce un territorio que tiene dominado. Hay restos de comida, cigarrillos a medio consumir y notas manuscritas regadas sobre el escritorio. Seguro que allí está esbozado su futuro, qué correrías le van a suceder en esta nueva entrega de la saga policial, la quinta, pero honestamente, le da igual. Está cansado ya de esa representación.
Localiza en el estante la vieja edición en cuero escarlata de principios de siglo. Casi siempre está en el mismo lugar, pero con Ferguson y sus nostalgias nunca se sabe. Echa a andar arrastrando una ligera cojera en la pierna izquierda. ¡Malditas peleas! Pero trepa sin mayor dificultad hasta alcanzarlo.
- ¿Clarissa, está usted preparada?- susurra
- Siempre.
Y el ritual se repite un día más. Un detective de tierno corazón baila prendado de una dama de entreguerras de trágico final. Fundidos en un instante que se vuelve mágico. Deseando que la música que solo ellos escuchan no acabe nunca. Porque ya nadie baila agarrado, salvo ellos.

Autor

Nombre: Amaia Arteta

7

84

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