Yo también

Crucé la frontera, y allí estaban.
No creía que fuesen tan peligrosos como parecían, sino que solo se escondían para protegerse.
¿Qué guardaban?
Esa pregunta me llevó a dar el paso, a vulnerar un espacio que ellos habían tomado por las armas, y yo sin armas.
Era una isla perdida en el océano, nadie la protegía, salvo alguna fiera feroz de cuento, pero la tomaron ridículamente armados, sin disparar.
Como era normal, me vieron llegar desde lejos, en mi barquita, y se dio la alarma.
¡Estado de guerra!
Año 2119, armas terroríficas, todas apuntándome, quince balas suspendidas a cinco centímetros de mi cabeza a espera de una orden, a las que no vi llegar, solo aparecer.
Continué avanzando, vulnerando la orden de detenerme.
Una bala me atravesó el cerebro, que fue regenerado inmediatamente, era solo un aviso.
Al desembarcar, toda la playa se convirtió en cuchillas que se deslizaban horizontalmente, mientras una música metálica brutalmente alta anulaba cualquier entendimiento.
Caminé sobre las cuchillas, mientras sus caras de odio refulgían de asombro.
Ya sin piernas llegué hacia ellos, bastante roto.
Solo pude regenerar pierna y media, la ciencia todavía no había pulsado todas las teclas.
Mi vida ahora es completa.
Guardaban...
El Conocimiento.

Autor

Nombre: Daniel Francisco Gutiérrez Cabrera

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