El cómplice (Patricia Campos)

Avanzaba sigiloso por las calles vacías de la ciudad dormida. Barcelona estaba sumida en un silencio sepulcral. El barrio antiguo se alzaba más sucio y devastador que de costumbre. Corrían esos tiempos en los que la muerte no parecía un destino tan cruel como seguir viviendo. Algunos buscaban sus propios mecanismos para acabar con ese calvario y otros, sencillamente, ahogaban sus penas en algún vaso bien cargado. Se cruzó con un par de viejos embriagados que destrozaban el silencio de la calle de Portaferrissa. Afortunadamente para él, nadie podía verlo. Se había llevado el último aliento de aquel hombre y lo arrastraba en un desesperado lamento. Había colaborado en su muerte. Ahora, vagaba con la cara y las manos aún salpicadas de sangre. La culpa y el tormento lo devoraban con ansia. Hubiera ocurrido de todos modos; pero no podía evitar asumir parte de la responsabilidad. Él, después del salto, le obsequió con un golpe repentino para acortarle la caída y evitar, así, que aflorara el arrepentimiento propio de los segundos previos al impacto. El hombre se precipitó al arcén sin apenas poder olerlo. Y el viento prosiguió su viaje, acumulando una muerte más a sus susurros.

Categorías



Cada lunes publicaremos la lista de los relatos más votados en la web y en redes sociales.

El número de votos conseguido solo será visible al final del Certamen.

Deja un comentario