Cronoflexia (Miguel Angel Moral Ruiz)

Leo o miro al techo para ocuparme de algo. Primero leo y, cuando acabo el libro, miro al techo. Como es blanco, puedo hacer lo que me dé la gana. La mayoría de las veces cierro los ojos y lo vuelvo negro (así todo pasa más rápido), pero otras, las menos, hago trenzas  y bucles de aire por las que hago volar torpes aviones de tiempo que yo mismo construyo.
Un avión de tiempo es fácil de hacer si te sobra el tiempo: sólo hay que cogerlo, manosearlo un poco y tirarlo. Yo aun no he conseguido que los míos vuelen mucho, y por eso se acumulan a los pies de mi cama formando montones de tiempo deforme y ya inservible. Aun así no pierdo la esperanza de que algún día vuelen lo suficiente como para salir de mi habitación. Mientras tanto, sigo cogiendo, manoseando y tirando, formando una montaña de escombros cada vez más grande (cada vez más inservible) que avión a avión (ya todos chocan con la montaña) me va tragando.

Categorías



Cada lunes publicaremos la lista de los relatos más votados en la web y en redes sociales.

El número de votos conseguido solo será visible al final del Certamen.

Deja un comentario