Cuentos (Macarena Fedriani)

Cuando mamá toma el brebaje, su rostro se transforma en el de la bruja verrugosa de Blancanieves. Nos llama inútiles. «Cualquier día os abandono», amenaza con boca pastosa y ojos idos. Pitusa llora pero Nando y yo la tranquilizamos. La hemos enseñado a tirar migas de pan para encontrar el camino de vuelta.
A menudo mamá se pincha con el huso de una rueca y duerme durante días. Fue el Lobo quien trajo la rueca y también los príncipes para que la despertaran con sus besos.
Mientras mamá descansa, Nando y yo cocinamos y nos ocupamos de todo. Hasta la lavamos un poco. Me gusta pedirle a Pitusa que le trence el pelo. Jugamos a que es Rapunzel.
Ayer vino el Lobo con su acento ronco, su cuerpo velloso y su mano larga. Nando le abrió la puerta aunque su pata no es blanca ni su voz suave. Feroz trató de engatusar a Pitusa, que iba vestida de rojo, pero yo se lo impedí. Entonces fue a buscar a mamá.
Volvió alterado. ¿Cuánto tiempo lleva durmiendo? preguntó. Mucho, respondí. Nos ordenó llamar al leñador y se marchó. A nosotros nos llevaron con el Hada Madrina que nos prometió un nuevo hogar. Yo le pedí que no fuera de cristal y Pitusa que la casita, fuera de chocolate.

Categorías



Cada lunes publicaremos la lista de los relatos más votados en la web y en redes sociales.

El número de votos conseguido solo será visible al final del Certamen.

Deja un comentario