Desmayarse, atreverse, estar furioso ( Eloy Enrique Valdés)

Hoy comienzo la orinoterapia sin asamblea ni réplica, segundo chorrito de la mañana y que vira mi estómago al revés, volverán los oscuros golondrinos míster en tu balcón sus nidos a colgar me digo, mientras mi madre esparce moldes de costura sobre la madera hendida, ordena los bolones de lana, su aguja enhebrada y lista, cose que te cose. Mi cuerpo sigue con multitud de glóbulos blancos disparados, pero los fagocitos no bastan, se anima, se reviva la fiebre, escarbo en la cocina una aspirina que me haga sudar, husmeo con discreción, olvido los cuarenta grados centígrados, un supositorio se descubre ante mi vista, ¡hay que morder! A paso lento voy hacia el patio relleno con escombros y santanicas, ¡qué peste a animal muerto! Agacho mi cuerpo en el platanal, me introduzco la pastillita jabonosa de cacao, contracción, insistente comezón rascazón. El mismo telón de fondo, coagulado en una misma sustancia… Quizá mi cuerpo se niegue a dejarme seco, solo, nada, quizá, todavía.

*Lope de Vega.

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