Doble clic (Mónica Druetta)

Doble clic
— Hay que operar — dijo el doctor mirando a los amigos que, estupefactos, trataban de entender lo que estaba sucediendo.
Los jóvenes se miraron entre sí sin atreverse a tomar una decisión.
— ¿Es necesario…?— preguntó uno de ellos
— Es lo mejor, tarde o temprano iba a suceder. No es el primero. Quedó unido simbióticamente — repitió el médico buscando una respuesta.
Tomás, el amigo más comprometido con Axel, interrogó a media voz…:
— ¿Perderá su mano?
El especialista negó varias veces con la cabeza, mientras revisaba rápidamente sus mensajes en el celular.
— ¿Y bien? — les dijo
Los muchachos hicieron un gesto de afirmación y se sentaron a esperar. Tres horas más tarde, el doctor, con el rostro opaco y signos de agotamiento, les comunicó que todo había salido bien y les dio permiso para pasar a verlo.
Axel se veía tranquilo, todavía bajo los efectos de la anestesia, frases incoherentes salían de su letargo. El brazo estaba vendado hasta arriba del codo y de vez en cuando una queja apenas audible se escuchaba.
— Debemos avisarle a su familia — murmuró Tomás
—Sí – acordaron todos.
Entretanto, sobre la mesita ubicada al lado de la cama, dentro de un frasco, el celular de Axel aún vibraba.

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2 comentarios
  1. Excelente….

  2. Muy bueno!

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