Dolor en el tiempo (Aleph)

Quería con todos los engranajes de su ser poder funcionar.
Todos los segundos del día, eran destinados a la eficiencia y a la alegría de su dueña.
Los minutos se traducían en un esfuerzo gravitante, ya que intentaba que todas sus partes funcionaran.
Sin embargo no podía por más que lo intentaba.
Siempre se quedaba atrás o se adelantaba unos segundos, a lo que el esmerado reloj decidía seguir intentando. Pero no era su culpa haber sido comprado en una relojería de segunda mano.

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