Duramáter (Ronan McKennerly)

Penetré en la espesura del bosque sin más ropa que mi piel. Cuando los hombres llegaron con escopetas y perros, la lluvia había lavado mi cuerpo y no pudieron encontrarme. Comí para no ser comida, y marqué mi territorio con la sangre de mis presas. Me apareé con osos, lobos y pumas durante las lunas de invierno; y en verano parí pequeñas bestias que lamieron mi rostro. Otras como yo me siguieron para reunirse conmigo en el corazón del bosque. Pronto los machos que lo habitaban se fueron sometiendo a la nueva especie, más inteligente y ecuánime, más indulgente. Fue aquel tiempo donde las mujeres decidimos acabar con una era mezquina y comenzar de nuevo.

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