Efímero (Borgeano)

Todos los ojos estaban puestos en mí, entonces fue que les espeté mi felicidad en la cara. Fue una especie de pequeña, inútil, efímera venganza. Pequeña e inútil porque en definitiva, todo lo es; efímera porque unos segundos después ya nada tendría sentido, si es que alguna vez algo lo había tenido. De todos modos ellos, la masa ignorante, se había quedado en silencio y sin entender del todo lo fútil de todo aquello; tanto de mi despechada actitud como de su presencia o de su incomprensión. La soga en mi cuello fue ajustada con destreza y prolijidad. Dije efímera. La trampa bajo mis pies se abrió para siempre.

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