El hombre (Nina)

Entró rápidamente en la habitación, cerró la puerta, pero ésta ya no existía más. Se encontraba en un infinito blanco.
Caminó durante horas, años, incluso siglos. No había nada. Buscaba puertas y ventanas, buscaba calles y rostros, no había más que blanco… blanco infinito. Fue entonces cuando empezó a crear. Creó puertas y ventanas, calles y rostros. Caminó otras horas, otros años y así por siglos. Cuando se sintió completo de crear, la misma puerta volvió a aparecer. Ahora, no sabía si abrirla, pues con todas las cosas que llenó el vacío, había sido completamente feliz.

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