Ergo (Ingrid Ana Siles Mendoza)

Entrampado en sus propios impulsos. El laberinto dejaba de representar un lugar seguro para olvidar el deseo que ardía en sus entrañas. Luego de ultimar a Teseo, usar su recurso de escape y dejar su simiente en la vaca (con el vientre ocupado en  atenta espera) construida por Dédalo. Jamás pudo volver a saberse del padre de la prolongación de este nuevo linaje minotaurino que seguía amenazando con extenderse más allá de los confines del reino y de los tiempos. Al propagarse la idea de un nuevo tipo de goce. Inhumano, febril, inaudito, insospechado, único, restablecido por Ariadne.

Entroncadas las féminas de manera definitiva con la nueva raza de toros diseminada gracias al incontenible, instintivo, y mutuo deseo compartido, Poseidón, como padre de un nuevo génesis, podía continuar ahora la guerra con todos los hombres provocada por Minos. Esta vez, sin la consabida suspicacia intermediadora de un número cada vez mayor de hembras arrobadas ante la inminencia de un nuevo sentimiento más poderoso que el amor. Una lid que no terminaría hasta sincretizar parte de su sustancia a usuales elementos de sometimiento a la divinidad como los de imagen y semejanza (entre otros).

Categorías



Cada lunes publicaremos la lista de los relatos más votados en la web y en redes sociales.

El número de votos conseguido solo será visible al final del Certamen.

Deja un comentario