Espejos (Ana Lía Miranda)

Nunca puse atención a la situación hasta esta mañana.
Me encontraba en mi cuarto, acomodando la ropa, los libros dejados en cualquier lugar el día anterior y al asomarme a la ventana vi en la casa vecina una misma ventana de un cuarto que parecía idéntico al mío.
-¡Serán puras suposiciones ! – me dije – y continué mi tarea.
Pasaron unos días y repetí el trabajo de volver cada cosa a su lugar y me vi por la ventana de la casa vecina, en ese cuarto que parecía replicar el mío, como un espejo: un rostro tan parecido, un modo de vestir idéntico, los mismos rulos en el cabello y el ceño fruncido ante la sorpresa de la inmediatez.
-¿Sería posible un sosías tan cercano y que nunca lo haya advertido?-
Se lo comenté a mamá y rompió en un llanto corto pero profundo.
-¡Es la razón por la que tu padre pasa tiempo fuera de casa!- y me contó lo que ella también había tardado en descubrir.
Desde hace veinte años, los mismos que tengo, una familia paralela es nuestra vecina. En ese cuarto, no había ningún espejo.

Categorías



Cada lunes publicaremos la lista de los relatos más votados en la web y en redes sociales.

El número de votos conseguido solo será visible al final del Certamen.

Deja un comentario