Estelares (Germán Sigwald)

¡Ya era hora! Le toca al bueno y comedido Bradbury tomar el control de la nave; perfecto, ningún problema; lo hace mejor que yo.
Estoy muerto de sueño, los ojos secos repodridos de tanto jugar ajedrez con la vista clavada en la pantallita como un enfermito; esa mierda me obsesiona pero me ayuda a matar el tiempo pero al final me mata la vista; también está agotada mi cabeza, me rindo, no puedo más, basta de cálculos mentales, mejor aprovecho y entre tanta pérdida de tiempo me voy ya, ya de una vez, medio reventado como estoy en busca de rescate a la reparadora cápsula de sueño; sí, maneja Bradbury, creo que podré descansar un rato, estoy harto de estar acá despierto pensando en nada para nada en el medio de la nada.
El control en Uso3, ideal; agregaré un programa de estimulación muscular, estoy gordo, demasiado tubérculo nautilus, un vicio.
-Quetengaunbuendescansoseñor -dijo monocorde antes de insuflar la mezcla del aire preparado; era así, estaba repleto de protocolos robóticos casi victorianos mi malquerido Bradbury.
-Que te vayas a la mierrrrrda -humanamente contesté.
-Cámarainsuflada.
Afuera de los cristales es de noche, como en todos estos últimos aburridísimos años.

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