Extraña ceremonia (Gustavo Zaragoza)

Aquella mañana,la ciudad fronteriza, estaba asistiendo a un hecho poco habitual. En la iglesia se desarrollaba una ceremonia religiosa singular, los bancos del recinto estaban ocupados por rostros jóvenes poco acostumbrados a ritos funerarios.
Sobre el ara, el oficiante, cerca del féretro, trataba de contraponerse a la aflicción hablando de la futilidad de la vida, mientras rociaba con el hisopo los restos del finado. De repente se abrieron las puertas del templo y un grupo de encapuchados se abalanzó hacia el interior, lanzando gritos intimidatorios. El sacerdote los intentó detener, conminando a que abandonaran el lugar sagrado en el que se encontraban. Por toda respuesta, los asaltantes,corrieron hacia el centro de la estancia. Seis de ellos se hicieron cargo del túmulo, lo pusieron sobre sus hombros, entonaron un himno revolucionario y encararon la puerta de salida. A  modo de despedida lanzaron una soflama:
-Ahora ya es nuestro. Su vida y su cuerpo pertenecen a la revolución.
El sacerdote intento retomar la situación, pero, de manera paulatina, todos los presentes abandonaron el recinto,dejando, como único ocupante de la estancia, un escalofriante grito de soledad y silencio.

Categorías



Cada lunes publicaremos la lista de los relatos más votados en la web y en redes sociales.

El número de votos conseguido solo será visible al final del Certamen.

Deja un comentario