El globo rojo (Ana Díaz Velasco)

Puede que fuera verde. O quizás rojo. Sí, rojo. Era rojo. Sin duda. Rojo intenso sobre fondo azul. Cada vez más pequeño. Diminuto. Ridículo. Un punto rosado difuminándose en las nubes. Aquella tarde me lo había atado mi padre a la muñeca, «Para que no se vuele», con un hilo muy fino, «Que luego tu madre dice que no te compro nada», demasiado fino, «Y luego tenemos lío…». El globo rojo perdiéndose en el cielo. Cada vez más pequeño. Minúsculo. Ínfimo. «Siempre tenemos lío». El nudo en el estómago creciendo por momentos. El nudo en el estómago, enorme. Inmenso.
Puede que no fuera rojo. No, no lo era. Verde. Era verde. Sin duda.

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1 comentario
  1. Hola Ana,te han encontrado mis hijos buscando mi “historia de un globo rojo”,las dos se complementan.Saludos

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