El hombre que perdió la erre (Salvador García Rodríguez)

Paco era conocido como el Perforador del Valle del Almanzora. Dicho sobrenombre recreaba  su desmedido apetito sexual. Sus amigos  lo azuzaban continuamente jaleándole con epítetos tales   como, empalador, desvirgador o rejoneador. Dichos atributos   no hacían nada más que apostillar  su desbocada lujuria.  Su carácter donjuanesco y su vida disoluta, hacían de él la perfecta definición de crápula.  Armado con una alforja de requiebros y la paciencia de un cazador, acechaba a sus presas: doncellas, viudas,  neuróticas, bulímicas, anoréxicas o atléticas sin importarle su edad y condición social. Pero una noche, en medio de una de sus razzias sexuales, perdió la erre. Desde ese día Paco  buscó la consonante desesperadamente, porque había pasado  de ser el  empalador a empalado, de rejoneador a rejoneado, de  perforador a perforado.
Cuentan las malas lenguas que de un tiempo a este parte ha dejado de buscarla…

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