Indulgencia y metamorfosis (Luis Carvajal Belisario)

Extraño los besos dulces y tibios de mi madre. Echo de menos los encuentros con mis amigos en el café, las algarabías de las fiestas familiares y las celebraciones navideñas. Siento una culpa indecible por faltar a cada cumpleaños de Alondra, mi gordita querida… Ningún abrazo era tan cálido como los de ella.
Llegué a quererlo como a un hermano. Creí que nuestra amistad era verdadera, a prueba de todo; como ese árbol cuyas raíces son tan robustas que ningún deslave puede arrancarlo… Pero gracias a él aprendí la lección más dura: Que la traición es un arma que va desde lo peligroso hasta lo letal… Un frío se incrusta en mi médula, estoy desconcertado. El rencor me corroe, no encuentro paz. “Debes condonar esa afrenta para poder continuar”, susurra una voz aterciopelada. Sigo regurgitando ira y pena a la vez. Es imposible olvidar el irreparable daño.
—Está bien…acepto — respondo con dificultad…Milagrosamente, comienza a desaparecer todo ese amargo resquemor. Entonces puedo apreciar un rostro gloriosamente impoluto…
Perdonar a mi asesino, finalmente me guió hacia la eternidad.

Categorías



Cada lunes publicaremos la lista de los relatos más votados en la web y en redes sociales.

El número de votos conseguido solo será visible al final del Certamen.

Deja un comentario