La casa de adobe (Christian Negrete Perales)

Ahí, justo entre los dos caminos, estaban las ruinas de la casa. El adobe era casi negro, el aire silbaba en el interior.
Entré y en una de las esquinas ví a un anciano sosteniendo una vasija que acariciaba incesantemente mientras murmuraba: “yo te cuido, yo te cuido”. El miedo y el frío me entumieron todito.
—Buenas tardes señor. —Dije con voz entrecortada.
—Shh, ¿no ves que vas a despertar al niño? —Contestó.
Me senté en la contraesquina del cuartucho. No pude recordar porqué estaba ahí.
—¿No oyes que están tocando la puerta? —Me recriminó el viejo.
—No hay ninguna puerta, señor.
—Abre o te cuereo, chamaco menso. —Dijo amenazante.
Observé a un niño con un teléfono negro, de esos con cable en espiral.
—Señor, tiene una llamada, debe contestar.
El niño me dió el teléfono y me ordenó que corriera a su lado. Cruzamos ríos y montañas hasta que se convirtió en anciano, el mismo de las ruinas de adobe.
Me recargué en su regazo y lloré sal mientras me acariciaba la mejilla en medio de la casa.
—Solo tenías que contestar el teléfono, a lo mejor alguien te decía cómo salir de este cuartito, no te preocupes: “yo te cuido, yo te cuido”.

Categorías



Cada lunes publicaremos la lista de los relatos más votados en la web y en redes sociales.

El número de votos conseguido solo será visible al final del Certamen.

Deja un comentario