La cita (Ana Alemany Furió)

Se escabulló nada más cenar y, con las manos en los bolsillos, salió de casa. Sus pies, diligentes, le llevaban de manera automática por las calles donde no había corrillos de curiosos tomando el fresco y, aun así, no logró esquivar a un primo y a una vecina que le salieron al paso.
A pesar de estos retrasos y de su ansiedad, llegó a la curva del paseo antes de la hora convenida y, tras dar dos vueltas, se apoyó en un banco anudándose los cordones de los zapatos. Sobre su cabeza, alejadas del radio de influencia de las farolas, infinitas estrellas adornaban los campos de las afueras.
Al oír sus pasos, su corazón palpitó al unísono y se volvió para no perderse ni un solo instante de su presencia, de esa sonrisa que bien vale las horas de espera para que transcurra todo un día.
La conversación fue breve y el beso cálido, con banda sonora de chicharras incluida, pero también fugaz, pues otros pasos y otras voces se oían en la cuesta.
Y el vuelo de su falda al marcharse, le devolvió a la realidad y a unos ojos que le decían “hasta mañana”.

Categorías



Cada lunes publicaremos la lista de los relatos más votados en la web y en redes sociales.

El número de votos conseguido solo será visible al final del Certamen.

Deja un comentario