La guardería (Ramón)

Unos años antes de que me empezaran a suspender por no estudiar o por estudiar mal al no entender lo que querían que entendiera en el colegio de curas donde me castigaban y me pegaban por mi mal entendimiento, estuve en una guardería llamada «Amanecer», donde había un perro llamado «Alí Babá», donde las monjas se quedaron con mis juguetes favoritos «Epi y Blas», y donde experimenté mi primer tortazo por no entender; no sabía que nosotros éramos los cuarenta ladrones. Allí mismo me enseñaron a mentir, a ser mejor que los demás y a pegar al que no opinara lo mismo que lo que ellas me hacían entender. Yo no aprendí nada.
Ahora, ese mismo lugar, se llama «Atardecer». Y es una residencia de ancianos. Allí murió, hace pocos días, una tía mía con alzheimer, un tanto olvidadiza, que, como yo, recibió tortazos, estudió mal, fue ladrona (de distinta manera) en el estraperlo, y no entendió nada.

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