La impostora (María Teresa González Sánchez)

Me despierto sabiendo que es domingo. ¡Tengo tiempo para jugar! Me giro hacia Celeste y le digo buenos días. Tiene una expresión tan alegre, que no me canso de mirarla. Me acerco a ella, la huelo, la abrazo y le digo que entre conmigo a la cama. Le cuento lo mucho que me gusta que cada vez seamos más parecidas. Esa colonia que mamá me echa en el pelo pica, pero hace que me vuelva tan rubia como mi muñeca. Y los zapatitos que me ha comprado son hechos por encargo.
Le hablo de mis miedos, también. Mamá ama sobre manera a una criatura de sonrisa permanente que no demanda atención, que no entorpece con canciones a la hora de dormir y que conserva su vestido inmaculado. Por eso intenta modelar mi aspecto. Aun así está disgustada, ya que no sabe cómo conseguir que mis ojos oscuros se vuelvan verdes.
De repente, mamá entra a la habitación. Se acerca a darme un beso y al descubrir que Celeste está tumbada a mi lado, se pone muy seria y me la arrebata.
-¡La has despeinado!
-Lo siento, mamá. Estábamos hablando.
-Es inútil. Nunca serás tan bonita como Celeste -replica con frialdad.
Se la lleva. Y lloro al entender que ya no volveré a estar con ella. Soy un estorbo… Mamá no me quiere.

Categorías



Cada lunes publicaremos la lista de los relatos más votados en la web y en redes sociales.

El número de votos conseguido solo será visible al final del Certamen.

Deja un comentario