La interminable boda de Zenon (Miguel Ángel García Fages)

Poco supersticioso, Zenón fue a ver a su novia, que ya estaba todita vestida de blanco, para decirle que le podía pedir lo que quisiera pero que una vez casados, se tenía que dedicar exclusivamente a ser una buena esposa. Si así son las cosas, le recalcó ella, lo único que quiero es que la cola de mi vestido de boda sea tan larga como la distancia esa que, según tú, tiene que recorrer el tal Aquiles para alcanzar a la tal tortuga.

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