Bajo la oscuridad (Paolaliteraria)

Pasaron varias semanas y yo seguía buscando a mi hijo sin descanso. No podía creerlo, recién perdí a mi esposa y ahora mi hijo había desaparecido sin dejar rastro.
A diario me pregunto ¿quién carajos hizo esto?
No hay consuelo. Ya no me hace ni el mezcal, pero como dice mi compadre, no me puedo embrutecer; ¡necesito estar alerta!
El tercer sábado – a partir de lo sucedido – mientras buscaba a lo largo de la milpa encontré su pelota, en seguida se me revolvió el estómago, así que escupí en mi pañuelo tratando de quitarme el malestar.
Al paso del tiempo, todo parecía inútil, era como luchar contra un enemigo fantasma.
Una noche aparecieron luces verdes en el cielo, como las que vio doña Ana, esta vez varios habitantes fuimos testigos de ello, pronto emprendimos una revisión exhaustiva del lugar, aunque son hartas hectáreas, recorrimos el campo. Las autoridades no nos ayudaron, dijeron que de seguro eran rayos; solo se contradecían con teorías estúpidas que ni ellos creían.
La anciana quedó mal, vaya, existe, pero parece estar desconectada; se queda horas mirando al cielo.
Pienso que algún día de estos puedo toparme con los culpables, ahora estoy listo para pelear.

Categorías



Cada lunes publicaremos la lista de los relatos más votados en la web y en redes sociales.

El número de votos conseguido solo será visible al final del Certamen.

Deja un comentario